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jueves, 10 de noviembre de 2011


De mi parte, si.
Dile que la he podido olvidar hasta donde se me ha roto el recuerdo.
Que la estuve recordando hasta que agoté el olvido.
Mientras se lo dices, te espero aquí, sentado, en esta nada.
En este dolor.
En esta fé.
En este antes disfrazado de después.
Ah, y no te preocupes.
Te guardaré las lágrimas que necesites.
Seguro que aún me sobran para los dos.

viernes, 21 de octubre de 2011


"Es como gritar pero sin que nadie te oiga. Casi te sientes avergonzado de que alguien sea tan importante, de que sin esa persona te sientes como si fueras nada. Nadie podrá entender cuánto duele. Te sientes sin esperanza como si nada pudiera salvarte. Y cuando todo se termina y ya se ha ido, hasta deseas que todo lo malo regrese para que al menos también puedas tener lo bueno de vuelta."      

viernes, 29 de abril de 2011

En la playa...

Hay una pareja. Él corre arrastrando una cometa. Ella está parada con las manos en las caderas, mirándolo. Él corre sin cesar. Pero, dado que apenas hay viento, la cometa traza lentamente una parábola y a continuación cae en picado y acaba clavándose en la arena. Ella echa a reir y él le da alcance a duras penas, a esa inútil tentativa de vuelo.
Ella se ríe aún más y se mofa de él. Entonces él la abraza y la aferra tirando de ella. Ella forcejea un poco, pero al final se besan. Se besan así, frente al mar, en esa playa libre y vacía intemporal, con el infinito azul del cielo, con el sol en lo alto y con ese horizonte lejano donde el mar y el cielo se confunden. Y yo me echo a llorar de nuevo.
Las lágrimas se detienen. Y suelto una carcajada. Me río. Lo miro. Pero él, de nuevo, no se ha dado cuenta.

lunes, 11 de abril de 2011

Another day in paradise :)

No hay error que me resigne ni un porqué que me empeciné. 
Tus acciones te definen.

.

No hay bufón que me divierta.

domingo, 10 de abril de 2011

Viaje.

Hay gente que dice que el amor es parecido a un simple viaje en barco. Como en todo viaje, comienzas a navegar con unas ilusiones y con muchas esperanzas. 
El problema, está cuando no ves tierra y todo sigue igual, te desesperas y empiezas a aburrirte de la monotonía. Pero.. que hacer para remediarlo?. Es ahí cuando decides poner dirección a otro rumbo, con esperanza de que todo cambie, pero este te lleva a un paraíso inhóspito, o a la peor tormenta que puedas llegar a imaginarte, una tormenta.. que destroce el barco. 
Yo, no he llegado a ninguno de los dos rumbos, pero avisto nubes negras en el horizonte.. ¿será acaso la tormenta? o, quizás, ¿un espejismo para que de marcha atrás?.

miércoles, 30 de marzo de 2011

Lo observo fijamente

Y, por un instante, me parece que hay algo indefinido en el juego de nuestras miradas.


domingo, 27 de marzo de 2011

Costumbres

He cogido la costumbre de ir a la pastelería los lunes, de quedarme 5 minutos más en la cama una vez despierta, de ir a pasear solo los martes, de dibujar en el cristal empañado después de ducharme, de pintar la mesa en la hora de filosofía, de mirar las figuras que forman las nubes, de no hacer nada los miércoles, de planear el fin de semana durante toda la semana, de escuchar música romántica cuando estoy triste, de reír sin parar, de levantarme pronto los sábados, de comer chucherías cada tarde, de salir los domingos…y entre todas mis nuevas costumbres he cogido la de acordarme de ti.

Como las mariposas de Vietnam.

Hace poco, escuché que hay mariposas que sólo viven un día. 24 simples horas. Lo que para nosotros es un misero día, para ellas es un solo día donde la felicidad se encuentra en los pequeños detalles, donde todo está aún por descubrir, viviendo intensamente. Hay mariposas que sólo viven un día, yo tengo pocos días e incluso algún que otro mes por delante, días para agotarlos contigo, tan cortos como, como la vida de una mariposa de Vietnam.


sábado, 19 de marzo de 2011

Te conozco

A la perfección. Me sé perfectamente la cara que pones en todos tus estados de ánimo. Me sé la cara que sueles poner cuando estas enfadado. También me sé el angulo que forma tu cuerpo contra la pared cuando te apoyas en ella. Me sé el color exacto de tus ojos, ese marrón café. Me sé el contorno de tu boca y el remolino que aparece cuando llevas un tiempo sin cortarte el pelo. Me sé todos tus tipos de risa. Me sé tu cara de resignación y la cara que pones cuando eres feliz. Desafortunadamente, me sé tu cara cuando estas borde y todavía estoy aprendiendo a conseguir que se dulcifique. Me sé tus manos, me sé todos tus lunares. Reconocería tu cuerpo entre miles de ellos. Sé cuál es tu camiseta que más te gusta. Me sé tus zapatillas favoritas. No me hace falta verte para saber que gesto tienes a cada momento, la práctica hace al maestro, no?. Será que te conozco demasiado bien. Cierro los ojos y soy capaz de reproducir todos tus movimientos.

Y..

Me quedó tanto por decirte.
Me quedé sin decirte que eras quién me hacía sonreír, que te necesitaba tanto o más que al aire, que no podría vivir sin tu sonrisa, sin tus besos, sin verte caminar.
Vi como te alejabas y no fui capaz de detenerte, no te frené, no evité que me dejaras sola, sin aire. No luché lo suficiente, y tú tampoco. ¿Distancia? No, no fue culpa de la distancia, sino del miedo, de la cobardía. Los dos fuimos cobardes, teníamos miedo de que no saliera bien, de hacernos daño. Y no tuvimos valor para sacar adelante lo que de verdad nos importaba, nos perdimos en el miedo y nos dejamos ir, dejamos que todo se acabara ahí, sin intentar si quiera solucionarlo. Y después llegó el arrepentimiento, las ganas de volver, de los besos, de las sonrisas. Las ganas de tenerte...