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sábado, 10 de diciembre de 2011

Un raro momento de felicidad. Pero es consciente de ello, es normal que así sea.
La felicidad no tiene que ser una meta, sino un estilo de vida.
¿Quién lo dijo?. Un japonés.
A veces estos japoneses se quedan con nosotros. Bien, pues yo añadería también que la felicidad estriba en la capacidad de ser conscientes de que todo cuanto estamos viviendo, aunque sólo sea el mero hecho de vivir, no es algo que se nos deba sin más.
Así se puede ser feliz de una manera simple, sin demasiados requisitos
Cierra los ojos.
En que estás pensando?
La vida es simple, más simple: es un caramelo, no demasiado dulce, que debemos dejar disolver en la boca, sin prisa, sin masticarlo.

martes, 23 de agosto de 2011

No os preocupeis por el futuro. O preocuparos si quereis, pero sabiendo que eso ayuda lo mismo que masticar un chicle para resolver una ecuación matemática yo dejaría de hacerlo.
Al fin y al cabo los verdaderos problemas de la vida seguramente serán las cosas que nunca se te habían pasado por la cabeza, sí, de esas cosas que te cogen por sorpresa a las cuatro de la tarde un martes perezoso.

lunes, 23 de mayo de 2011

Paulatinamente, la moto entra en la curva. Es hora de volver a casa. Es hora de volver a empezar, lentamente, sin dar demasiadas sacudidas al motor. Sin darle demasiadas vueltas. Con una única pregunta. ¿Volverá a estar alguna vez allí arriba, en ese lugar tan difícil de alcanzar?. Allí, donde todo resultaba más hermoso. Desgraciadamente, sabe ya la respuesta.

domingo, 1 de mayo de 2011

I remember.

Fue una noche terrible.Trata de olvidarla. Recoge los libros que hay esparcidos por el suelo. Los apila y los coloca sobre la mesa. Al inclinarse, la ve. Clara, seca, amarilla, tan descolorida como el pasado. Rota, sobre la moqueta oscura, sin vida ya desde hace mucho tiempo. La pequeña espiga que metió en su diario la primera vez que se beso con él. Aquella mañana en la que el viento anunciaba ya el verano, aquellos besos con sabor a piel perfumada por el sol. Su primer amor. Recuerda cuando estaba convencida de que jamás podría tener otro. La recoge. La espiga se deshace entre sus dedos, comos los viejos pensamientos, como los sueños ligeros y las frágiles promesas.

viernes, 22 de abril de 2011

Porque hay cosas que no se borran nunca.

Y regresan otra vez. Uno se cree a salvo, pero siempre vuelven, siempre vuelven.. y nos ahogan. Como la marea.

sábado, 16 de abril de 2011

Federico Moccia.

Fuera, en el balcón, fumando un cigarrillo. Siguiendo después ese humo hacia el cielo, arriba, más arriba, más aún... Allí, donde precisamente habíamos estado nosotros. Cuántas veces he nadado en ese mar nocturno, me he perdido en ese cielo azul, llevado por los efluvios del alcohol, por la esperanza de encontrarla otra vez. Arriba y abajo, sin tregua. 
Por Hydra, Perseo, Andrómeda... Y abajo, hasta llegar a Casiopea. La primera estrella a la derecha y después todo recto, hasta la mañana. Y otras muchas. Y a todas les preguntaba: <<¿La habéis visto? Por favor... He perdido mi estrella. Mi isla, que no existe. ¿Dónde estará ahora? ¿Qué estará haciendo? ¿Con quién?>>. Y a mi alrededor, ese silencio de esas estrellas entrometidas. El ruído molesto de mis lágrimas agotadas. Y yo, estúpido, buscando y esperando encontrar una respuesta. Dadme un porqué, un simple porqué, cualquier porqué. Pero qué idiota. Ya se sabe. Cuando un amor se acaba se puede encontrar todo, excepto un porqué.


En algunos casos, es mejor no haber visto nada.


El amor es como el póker, a veces tienes que apostar para tener posibilidades de ganar.


viernes, 15 de abril de 2011

Un inmenso ruido...

Envuelto en silencio. Pero precisamente en ese momento experimento una extraña sensación. Me parece que alguien me está observando. Me vuelvo de golpe. Nada. No hay nada peor que quien espera algo... y no encuentra nada.

martes, 12 de abril de 2011

Ya no entiendo nada.
El amor, es cuando no respiras, cuando es absurdo, cuando echas de menos, cuando es bonito aunque esté desafinado, cuando es locura... Cuando sólo de pensar en verla con otro cruzarías a nado el océano. 
Antes o después las cosas que has dejado atrás te alcanzan. Y las cosas más estúpidas, cuando estás enamorado, las recuerdas como las más bonitas. Porque su simplicidad no tiene comparación. 
Basta. Estoy fuera.De los recuerdos. Del pasado. Y me dan ganas de gritar. En este silencio que hace daño. Basta. Déjame. Ponlo de nuevo todo en su sitio. Así. Cierra. Doble vuelta de llave. En el fondo del corazón, allí, en aquella esquina. En aquel jardín. Algunas flores, un poco de sombra y después dolor. Ponlos allí, bien escondidos, te lo ruego, donde no duelan, donde nadie pueda verlos. Donde tú no los puedas ver.

miércoles, 9 de marzo de 2011

El día pasa..

Y siempre hay un momento en el que un camino se bifurca, cada uno toma una dirección pensando que al final los caminos se volverán a unir.
Desde tu camino ves a la otra persona cada vez más pequeña, no pasa nada, estamos hechos el uno para el otro, al final estará ella. Pero sólo ocurre una cosa... Llega el puto invierno.
Y de repente te das cuenta de que todo ha terminado, de verdad.
Ya no hay vuelta atrás, lo sientes.
Y justo entonces intentas recordar en que momento comenzó todo.
Y descubres que todo empezó antes de lo que pensabas, mucho antes. Y es ahí, justo en ese momento, cuando te das cuenta de que las cosas solo ocurren una vez.
Y por mucho que te esfuerces ya nunca volverás a sentir lo mismo, ya nunca tendrás la sensación de estar a tres metros sobre el cielo.



domingo, 13 de febrero de 2011

Federico Moccia.

Me gustaría levantarme de la cama y encontrarme una rosa. Roja no. Blanca. Pura. Para escribir en ella como si fuese una página nueva. Una rosa dejada por alguien que piensa en mí y a quien todavía no conozco. Lo sé. Un contrasentido. Pero me haría sonreír. La cogería y me la llevaría al instituto. La dejaría apoyada en el pupitre, sin más, sin decir nada. Y yo, todavía sin decir nada, la dejaría allí toda la mañana. Después, a última hora, arrancaría uno a uno los pétalos y, con un rotulador azul, escribiría letra a letra, una sola en cada pétalo, la frase de aquella canción tan bonita, y después tiraría los pétalos por la ventana. El viento se los llevaría. Podía ser que alguien los encontrase. Que volviese a ponerlas en orden. Que leyese la frase. Y que me viniese a buscar. Él quizá. Ya. Pero ¿quién es él?

miércoles, 2 de febrero de 2011

Hay que estar atento

A lo que te rodea porque a veces, de repente, algo puede alegrar tu día. Lo que estás por escuchar no es una canción, es la voz de la nieve derritiéndose en agua pura. Fuera de mi ventana solo veo coches veloces y motos alocadas, que dejan el tráfico atrás. He aprendido una pequeña verdad: el mundo te quiere rápido para que llegues a tiempo. Te quiere veloz para recordar solo el sonido de tu paso, y es por esto que cuando te acuerdas de que no vas a ningún lado... aceleras.

jueves, 20 de enero de 2011

Tengo ganas de tí. Federico Moccia.


En algunas ocasiones, los demás no existen. Y ésta es una de esas ocasiones.
No hay nunca un porqué para un recuerdo; llega de repente así, sin pedir permiso. Y nunca sabes cuando se marchará. Lo único que sabes es que lamentablemente volverá.
Entre ruinas del pasado y el placer del presente.
Cuando pierdes el tiempo al teléfono, cuando los minutos pasan sin que te des cuenta, cuando las palabras no tienen sentido, cuando piensas que si alguien te escuchara creería que estás loco, cuando ninguno de los dos tiene ganas de colgar, cuando después de que ella ha colgado compruebas que lo haya hecho de verdad, entonces estás perdido. O mejor dicho, estás enamorado, lo que, en realidad, es un poco lo mismo...
Y en un instante recuerdo todo lo que no he podido decirte, todo lo que hubiera querido que supieras, la belleza de mi amor. Eso es lo que hubiera querido demostrarte.
Solo con el destino de mi pasado.
Y la miro. Pero no la encuentro.
Entonces voy a buscar esa película en blanco y negro que ha durado dos años. Toda una vida. Esas noches pasadas en el sofá. Lejos. Sin conseguir darme una explicación. Arañándome las mejillas, pidiendo ayuda a las estrellas. Fuera, en el balcón, fumando un cigarrillo. Siguiendo después ese humo hacia el cielo, arriba, más arriba, más aún... Allí, donde precisamente habíamos estado nosotros.


miércoles, 19 de enero de 2011

Nunca digas nunca..

Y cuando menos te lo esperas, cuando crees que todo va en el sentido equivocado, que tu vida, programada en cada mínimo detalle está naufragando... de repente, sucede.


Perdona si te llamo amor. Federico Moccia

La vida pasa.. amores que vienen y van. Miradas enfrentadas. Confusiones, engaños. Estaciones, frio, calor.. todo.. y luego nada. Lo que fácil viene.. fácil se va. Incertidumbres. Te quiero.. y ahora no. Desdichas, deseos, ¿un café? Te espero en la plaza. Sonidos de coches, sirenas, ruido, gente que rie, que llora, que desespera. Un recuerdo amargo, mezclado con el chocolate de las seis. ¿Estas en casa? Despedidas, lágrimas que no cesan. Sesiones de cine donde la pelicula poco importa. Secretos que se guardan bajo la almohada. Labios que se muerden. Caricias entre lineas. Un quizás que flota en el aire. Llamaradas que se transmiten con los ojos. ¿Sal o pimienta? La vida en sesenta segundos. A veces él. A veces todos. Un sueño o quinientos. Extremos que se juntan en un abrir y cerrar de ojos y, sobre todo, ¿azul mar? No, azul cielo.